Nuestras aladas ideas se han convertido en aves de corral

Caminar

En Nueva Inglaterra acostumbramos a decir que cada año nos visitan menos pichones. Nuestros bosques no les proporcionan perchas. Diríase que, de la misma manera, cada año visitan menos pensamientos a los hombres en edad de crecer, pues la arboleda de nuestras mentes ha sido devastada, vendida para alimentar innecesarias hogueras de ambición, o enviada a la serrería, y apenas queda una ramita en la que posarse. Ya no anidan ni crian entre nosotros. Quizá en las épocas más clementes pase volando a través del paisaje mental una ligera sombra, proyectada por las alas de alguna idea en su migración primaveral y otoñal pero, mirando hacia arriba, somos incapaces de descrubrir la sustancia del pensamiento mismo. Nuestras aladas ideas se han convertido en aves de corral. Ya no se remontan y sólo alcanzan la magnificencia al nivel de los pollos de Shanghai o de Cochinchina. ¡Aquellas graaaandres ideas, aquellos graaaaandes hombres de lso que habréis oido hablar!

Thoreau, Henry David. Caminar. Madrid : Árdora, 1998. p. 32. ISBN: 84-88020-10-4

*Publicado originalmente en junio de 1862, en el Atlantic Monthly